jueves, 31 de diciembre de 2009

Dos mil nueve

Finalmente, y como era de esperarse, se terminó el año, así que bueno, veamos qué cosas dejó.

Tuve la suerte de poder ir a ver bandas grosas a las que les tenía ganas desde hace mucho tiempo, como por ejemplo Radiohead y Depeche Mode. También salieron discazos muy esperados como los nuevos de Muse y Cerati. Fue el año también en que volví a componer una canción después de mucho tiempo, con música y letra.

Pero también era un año al que le tenía fe y le puse muchas expectativas. Venía de un 2008 que me animo a decir fue el peor año de mi vida, y por ende el 2009 tenía que ser mejor sin lugar a dudas. Y lo fue, pero tampoco es para hacer espamento. Daba por hecho que en este año, con título en mano, iba a poder hacer un cambio laboral, cosa que nunca pasó. Conocí a Victoria, y si, en un principio me ilusioné. Fueron unos cuantos días en que debo reconocer que la pasé bien, pero después todo empezó a descarrilarse, y no llegó a pasar de eso, de unos cuantos días. Si hay una mínima chance para que las cosas salgan mal, va a pasar… o quizás simplemente eso no se tenía que dar, para mantener así el equilibrio del cosmos y preservar el futuro del universo. Si es así, bienvenido sea.

Un año con muertes cercanas de por medio, pérdidas que siempre son dolorosas, así como también de algunos reencuentros, de retomar diálogos que de alguna u otra manera habían sido interrumpidos.

Y por supuesto las grandes amistades que siguen estando siempre ahí, firmes, con quienes compartimos momentos, charlas, cervezas y alguna que otra agua saborizada.

3 comentarios:

  1. Lo único terrible e irreparable es la muerte, lo demás (casi) siempre tiene arreglo.
    Dont worry ;)

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  2. Yo te quiero hasta el cielo y hasta Uruguay, porque eso es mucho!

    Nos vemos el jueves =)

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