domingo, 31 de enero de 2010

Hasta pronto

En pocas horas estoy saliendo rumbo al norte. Primero a Salta, luego a Jujuy, y después lo que de. Serán un par de semanas sin actividad cibernética, pero con todo lo demás. Así que saludos, y nos vemos a la vuelta.

sábado, 30 de enero de 2010

Cocrouchis 2

Luego del incidente con las cucarachas, el baño fue clausurado preventivamente en forma temporal. De todos modos, un par de veces por día abría la puerta únicamente con el fin de observar si en su interior había nuevos visitantes nocturnos. Los antiguos cadáveres seguían cada uno en su lugar, y no volvieron a aparecer nuevos insectos con vida, tal vez a raíz de la saturación de veneno que aún se percibía en el ambiente. De modo que un hubo sorpresas… hasta ayer por la tarde. Cuando fui a hacer mi habitual inspección de área, me sobresalté al notar que nos cuerpos sin vida ya no estaban. Sólo quedaban por el suelo algunos restos de patas y alas, pero nada más. Me quedé inmóvil un instante intentando analizar el hecho, y llegué a dos posibles conjeturas: una de ellas es que las cucarachas sean caníbales, y que posteriormente a la masacre hayan aparecido otras nuevas que se devoraron los cuerpos de sus compañeras caídas; y la otra opción, la más fascinante, es que sean una raza mucho más evolucionada y “civilizada” de lo que podemos llegar a imaginar vulgarmente, y que otras cucarachas, realizando una nueva expedición dentro de casa, se hayan topado con sus hermanas sin vida y se las hayan llevado para darles una especie de sepulcro, o para rendirles algún tipo de culto.

Por la noche volví a irrumpir en la habitación que aún permanece bajo clausura, y dos de estas criaturas estaban observándome. En cuestión de segundos corrieron la misma suerte que las anteriores. Esta mañana los cadáveres tampoco estaban.

jueves, 28 de enero de 2010

Cocrouchis

Me disponía a bañarme cuando me doy cuenta que se había acabado el jabón, así que fui a buscar uno al otro baño, y como estaba solo en casa no tenía sentido volver a ponerme la ropa. Al encender la luz del otro baño veo a un par de cucarachas sorprendidas por la iluminación repentina. Hacen un movimiento brusco, pero luego se detienen en seco, sin intentar escapar. Presurosamente llego a mi cuarto, tomo un aerosol de insecticida y retorno. Al hacerlo, veo que ya no era una pareja de insectos, sino casi una decena, distribuida homogéneamente por toda la habitación. No dejé que la sorpresa me gane, y empecé a esparcir el veneno en todas direcciones, focalizándome en cada una de las criaturas. El químico las dejaba lentas y como aturdidas, pero sin lograr un efecto mortífero. Era menester darles un garrotazo letal, por lo que tomé con mi otra mano una botella plástica sin contenido y comencé a golpear repetidamente a cada uno de los bichos.

La escena fue bastante bizarra: yo desnudo, golpeando cucarachas con una botella mientras en toda la casa sonaba “All you need is love” a un volumen elevado.

martes, 26 de enero de 2010

Aromas 2

Pablo siempre había sido tildado de vago. Pero eso no era cierto; no era más ni menos que el clásico argentino, que tiene la ilusión de algún día poder “salvarse para toda la cosecha”. La única diferencia es que él lo ponía en práctica, o al menos lo intentaba. Digamos que es muy fácil querer ganarse unos cuantos millones en el quini, pero si uno no juega, no existe la posibilidad de que pase. De todos modos, él no tenía esa inclinación ludópata, para nada. De hecho, siempre se había mostrado en total desacuerdo con los juegos de azar, y nunca había jugado ni siquiera un bingo familiar, aunque no faltan los que afirman que no lo hacía por tacaño.

Él aspiraba a iluminarse con una idea brillante, inventar algo, crear algo simple que estuviese dentro de sus posibilidades llevarlo a cabo, y así conseguir su tan ansiado éxito. Por eso había optado por no trabajar, alegando que si lo hacía iba a perder valioso tiempo, y se iba a desenfocar de su objetivo. Como consecuencia, a sus 32 años todavía vivía en casa de sus padres, y pasaba largas horas recostado sobre su cama, escuchando música, leyendo y comiendo dulces. Decía que absorber grandes cantidades de arte y azúcar simultáneamente, hacía que se trabajaran zonas del cerebro que de otro modo se mantendrían inactivas. También solía salir a caminar por las noches, y muchas veces regresaba alcoholizado, después de largas horas de ausencia.

Un día de abril, pese a que todos sus allegados lo acusaban de ser un caso perdido, consiguió eso que tanto había deseado: una idea. Supo que lo que le iba a cambiar la vida era algo tan simple, que se sorprendió de que a nadie se le haya ocurrido hasta el momento. Su misión era revolucionar el mercado de los desodorantes de ambientes. Se dio cuenta que las fragancias de estos productos ya no logran el efecto esperado. Algunos aromas como lavanda o jazmín, huelen muy diferente a las flores que su nombre indican, y además, como en el caso de la lavanda, da la sensación de estar sintiendo directamente olor a baño. Esto es porque es más conocido el olor artificializado del desodorante, que la flor misma, por lo que cuesta relacionarlo con algo proveniente de la naturaleza.

También hay aromas que son incomprobables, como el de “brisa polar”. Realmente hay muy pocas personas que tuvieron la posibilidad de viajar a la Antártida, y es muy dudoso que alguna de éstas haya participado en el testeo de la fragancia para ver si la misma era correcta. Y también están las otras variedades aromáticas, que Pablo catalogó de absurdas, como lo son por ejemplo “suavidad de algodón” o “caricia de bebé”. Esto lo terminó de convencer, ya que era completamente carente de sentido. Una caricia no es algo que pueda tener una fragancia reconocible, así como tampoco el concepto de suavidad lo tiene. Además, hay que tener en cuenta que el bebé puede estar recién higienizado, como pidiendo a gritos un cambio de pañal, lo cual no sería muy agradable.

Terminó de formular mentalmente todos los motivos por los cuales era menester una renovación aromática, y acto seguido comenzó a hacer una lista con las fragancias del futuro. Durante las siguientes semanas, cuando se encontraba reunido con alguien, cambiaba abruptamente el tema de conversación diciendo cosas como “¿sabés que olor está bárbaro? el de la grasa de litio…”, o cosas por el estilo, con el simple objetivo de ver si alguno de los presentes aportaba alguna nueva opción a su lista. Por supuesto que él forzaba el tema de conversación e intentaba que todos opinaran al respecto, pero prestándole mucha atención a sus palabras, ya que por temor a que le roben la idea había optado por mantenerla en absoluto secreto.

Así, luego de meses, obtuvo una lista de los olores más agradables para la gente común:

- Nafta
- Carpintería / madera recién cortada
- Café de filtro
- Asado de obra
- Obra en construcción / cemento fresco
- Lluvia en el campo / tierra mojada
- Pólvora
- Libro nuevo

Con su lista terminada, tenía tal vez la mitad más difícil del trabajo, por lo que sólo restaba poner en marcha el proyecto, materializarlo. Pero se dio cuenta que estaba en un problema, porque no sabía muy bien cómo seguir adelante. Definitivamente iba a necesitar dos cosas: orientación para ver qué camino seguir, y dinero para llevarlo a cabo. Durante tanto tiempo estuvo tan enfocado en conseguir esa idea, que ni se le cruzó por la cabeza todo lo que iba a requerir después de hallarla. No entendía como había sido tan idiota, porque ahora claramente necesitaba plata, pero sus fondos económicos eran nulos. Podía tal vez buscar a alguien que esté interesado en financiar su proyecto, pero no terminaba por convencerlo esto, porque suponía que aquella persona con plata, en cuanto tuviera conocimiento de su idea, se la apropiaría sin más. Así que dispuesto a no perder ni un minuto más, y viendo que era momentáneamente lo único que podía hacer al respecto, salió en búsqueda de trabajo.

Pobre Pablo. Ya lleva siete años trabajando de cadete en un sanatorio y nunca pudo confiarle su idea a nadie. Se lo nota un poco cansado después de tanto tiempo; su cara hoy no refleja el mismo entusiasmo, el mismo brillo en los ojos que cuando su mente se iluminó. De a momentos parece haberse olvidado ya de su proyecto, y se enfoca en su actual trabajo, sus salidas con amigos, y en conocer a alguna muchacha, pero más de una vez han visto alguna lágrima correr por sus mejillas, luego de salir del baño y desodorizar el ambiente.

domingo, 24 de enero de 2010

Metal

Una pareja de metaleros fueron al evento que bajo ningún punto de vista podían perderse, y consigo llevaron a su pequeño bebé. Era gracioso y tierno ver a esa pequeña personita con chupete en la boca y una remera de Metallica. Pero cambié de opinión cuando vi que llevaba tapones auditivos en sus oídos, sobre ellos una bola de algodón, y todo esto tapado con cinta de papel para que no se le saliera. Se veía bastante incómodo, y obviamente el nene no estaba en condiciones de haber sido él quién decidió hacerse eso. La gente que pasaba por ahí, cuando lo veía sonreían ante el curioso hecho. Pero la verdad que era un poco indignante. Tenés todo el derecho del mundo de ir a ver a la banda que quieras, pero no lleves al bebé. Y si no encontrás a quién dejárselo, lo lamento mucho.

jueves, 21 de enero de 2010

Tiempo de viajes

Parecería ser que estos son tiempos de viajes. Hace algún tiempo escuché a alguien que decía que al edad ideal para viajar son los veinticinco años, y analizándolo caí en la certeza de que estoy desaprovechando el tiempo. Hay tantos lugares tentadores para conocer, y tan poco que uno hace por concretarlo, que por lo menos vale la pena para replantearse algunas cosas. A esto se suma que varias personas cercanas, en los últimos años pudieron concretar viajes más que interesantes como ser a España, Francia, Inglaterra, Alemania, Egipto, Marruecos, México, Nueva Zelanda, Brasil, Hawaii, o simplemente recorriendo provincias de nuestro país, lo cual incrementa esas ganas de hacer algo similar, así como también la sensación de estar por el camino equivocado. El problema es lo mucho que cuesta tomar una decisión, pese a que prácticamente tenga todo a favor para poder hacerlo. No existe ninguna relación que me ate a la permanencia en Buenos Aires, así como tampoco una familia que mantener ni mucho menos. El trabajo, si bien es tranquilo, ya cumplió su etapa, y tarde o temprano se va a tener que terminar. Por todo esto está planteada una meta para este año: viajar a Colombia. El terreno está más o menos allanado, y solamente hace falta ese empujoncito para poder superar los propios frenos.

martes, 19 de enero de 2010

50 años

video
Ayer fue el cumpleaños de mi señora madre, y con mi hermano queríamos sorprenderla, así que estuvimos unos cuantos días a full, para poder hacerle un video, del cual obviamente ella no sabía nada. En el medio de la cena, estando todos reunidos, le dimos play, y todos lloraron y rieron.

jueves, 14 de enero de 2010

Una calle

Hay calles por las cuales es mejor no volver a transitar. Pasajes por los cuales uno pudo haber circulado cientos de veces, pero que en un determinado momento, y por un hecho muy puntual, toman otra significancia en la vida. Es como ese disco que a partir de aquel día nunca más pudiste poner, pese a que no tenga ni un solo rincón sonoro mal construido, y que aquellas veces que por casualidad llegaron a tus oídos los acordes de sus canciones, percibiste cómo algo aparecía repentinamente dentro tuyo, comenzando en el pecho, luego expandiéndose por todo el cuerpo erizando los vellos, y culminando con un fluir a través de los ojos.

Pero estas calles, si bien pueden provocar lo mismo, no tienen un final ya establecido que está a sólo unos minutos de distancia como en las canciones. Por esto es que en caso de encontrarse uno en una de ellas, tiene que hacerse lo posible por huir antes de que sea demasiado tarde, ya que se corre el riesgo de quedar atrapado en una prisión mental.

Las calles de los primeros besos deberían ser clausuradas.

martes, 12 de enero de 2010

¿Santa Biblia?

Les aseguro que leer los pasajes bíblicos es un gran pasatiempo. Lo se, es demasiado larga, y hay fragmentos que son demasiado aburridos. Otros no tanto, y es como leer un cuento. Yo desde hace unos años mantengo mi idea de leerla íntegramente, de punta a punta, ya que es el best seller más grande de todos los tiempos. Y dedicándole su debido tiempo uno puede encontrar algunas joyitas como ésta:

2 Reyes 4, 32-35:
Cuando llegó Eliseo a la casa, el niño muerto estaba acostado en su cama. Eliseo entró y cerró la puerta tras de sí, y oró a Yavé. Luego se acostó sobre el niño, puso su boca sobre la boca del niño, sus ojos sobre los ojos, sus manos sobre las manos, y el calor volvió al cuerpo del niño. Eliseo se puso a caminar a la casa, de un lado a otro. Luego volvió a acostarse sobre el niño hasta siete veces, y el niño estornudó y abrió los ojos.

¿Milagro o abuso sexual? Cada uno tiene el derecho a sacar sus propias conclusiones.

domingo, 10 de enero de 2010

Hormigas

No se qué está pasando, pero ya no me está gustando. La semana pasada estaba muy tranquilo en mi cuarto, escuchando música, cuando siento un fuerte zumbido cerca de mi oído. Por el sonido no parecía ser un mosquito, así que se me cruzó la idea de que podía ser una abeja, por lo cual me sobresalté levemente. Busco con la mirada, y encuentro de dónde provenía: una hormiga voladora. Era bastante grande, de más de un centímetro de largo. Manteniendo mi convicción de no hacerle daño a los insectos, la agarré y la saqué por la ventana. Al minuto otra vez siento el mismo zumbido, y veo una nueva hormiga de iguales condiciones, y a ésta también la saqué sin lastimarla. Esta vez pasó menos tiempo cuando vuelvo a escucharla. Ahí empecé a dudar si no sería siempre la misma que encontraba un lugar oculto para entrar a mi casa, lo cual en realidad era bastante poco probable. De todos modos necesitaba sacarme esa duda, por lo que dejé mis convicciones de lado, y la enfrenté con el insecticida. El zumbido no volvió a aparecer.

Anoche ya estaba acostado cuando escucho nuevamente ese batir de alas. Enciendo la luz, para darle muerte a tres hormigas que andaban vagando por las paredes. Me quedé contemplando un rato para ver si no estaban acompañadas, y al no encontrar nada, volví a acostarme.

Pero hoy, al sentir ese zumbido tan familiar, me di vuelta bruscamente, focalicé a la hormiga, y sin dudarlo fulminé al insecto aplastándolo. No estaba solo; más allá había otros dos que no tardaron en correr la misma suerte. Nada más que unos minutos más tarde, observo a un cuarteto de estos bichos alados caminando muy plácidamente, como ignorándome. Ya con bronca e incertidumbre por no saber de dónde provienen, los maté enérgicamente, ya sin cuidado por evitar desparramar sus fluidos internos. Tomé un pedazo de papel higiénico para juntar los cadáveres que se hallaban en mi suelo, y antes de tirarlos al inodoro percibo que una hormiga nadaba en el agua de dicho sanitario, intentando escapar, pero terminó yéndose por el caño con sus hermanas sin vida.

Pensando en una manera más efectiva para cazarlas, y viendo los pocos reflejos que poseen, deduje que sería simple atraparlas con un frasco, creándoles así una prisión de cristal. Fui a buscar el recipiente, y al volver advertí que la habitación contigua a mi cuarto también estaba siendo usurpada por dichos insectos. De un solo vistazo pude encontrar por lo menos cinco de ellos, cada uno en la suya. Aproveché para probar mi nueva herramienta, y funcionó a la perfección: los hacía entrar al frasco, y una vez tapado, lo sacudo bruscamente haciendo que el movimiento las mate, o en su defecto las deje aturdidas y agonizando. Pese a la eficacia, no pude hallarme tranquilo. Estos bichos estaban entrando por algún lado, o peor aún, tienen un nido dentro de mi casa.

Sigo encontrando hormigas por las paredes. Las mato al instante de verlas, sin dejarles la menor oportunidad, pero de todos modos vuelven a aparecer otras nuevas, y cada vez en mayor número. El fondo del frasco está tapizado de cadáveres. Por un momento parece que todo se tranquilizó, así que me siento, relajándome un poco, pero siento el impacto de uno de estos engendros contra mi brazo. Me sacudo instintivamente, mientras que veo otros que están sobre la pared, donde hace apenas unos segundos estoy seguro que no había nada. Antes de llegar a reaccionar siento otros dos que me chocan, uno en el tobillo izquierdo, y el segundo se enreda con mi pelo. Me sacudo largamente, y me doy cuenta que a cada distracción, parecería que ellos se multiplican. Ya hay varios por las paredes, sobre el tejido de la ventana, otros por el piso, el techo, y volando. Yo ya no se que hacer, empieza a entrarme pánico. Se que son simples hormigas voladoras, pero el número empieza a asustarme. Escucho que golpean contra la pantalla del velador y contra el vidrio, mientras que otros insistentemente buscan trepar por mi cuerpo, ya paralizado frente al monitor, esperando que alguien pueda ayudarme.

jueves, 7 de enero de 2010

El tano

Último momento: volvió el tano.
El tano, también conocido como Exxx, es un pariente de mi viejo, que cada tanto le pinta venir a jodernos un poco la vida a nosotros. Y esta mañana aterrizó en Ezeiza. Para que tengan una idea de lo que me provoca, a continuación copio un texto escrito por mí en febrero de 2006, cuando vino por última vez:

“¡Por fin se fue Exxx! La verdad que se excedió bastante con sus vacaciones. Si quiere venir a pasar un mes y medio acá, que no sea tan rata y se vaya a un hotel, si con los euros que tiene no le cuesta un carajo. Exxx es una persona que a primera impresión te cae bien, porque es jovial, hace bromas, pero a medida que pasa el tiempo uno va conociéndole las mañas, y te das cuenta que es un tipo muy quisquilloso, quiere que las cosas siempre se hagan a su manera, es muy tacaño, y es muy sucio. Con respecto a esto último, es algo que no deja de llamarme la atención, y no se si es que todos los italianos son así de mugrientos, o si nosotros tenemos la desgracia de que todos los que vinieron a hospedarse acá en casa sean así, porque tanto Exxx como Oxxx, Fxxx y Cxxx eran todos más o menos iguales. Posta que te daba asco que te pase por al lado y sentir ese olor a chivo insoportable. Pero creo, o mejor dicho estoy seguro que lo que más bronca me dio de la larga estadía de Exxx en casa, fue el hecho de que fui desalojado de mi cuarto. Unos días vaya y pase, pero al estar durante un mes y medio sin dormitorio, no sólo perdí prácticamente la intimidad, sino que estaban todas mis cosas por cualquier lado, no era dueño de mis espacios, y la sumatoria de todo eso me ponía de muy mal humor. Lo cual me llevó a tomar una determinación, y es que no voy a ceder más mi cuarto a visitas. Con excepción de Axxx o Mxxx, que siempre nos trataron muy bien y nos dieron todo lo mejor, cualquier otro que tenga ganas de venir va a tener que buscarse otro lugar donde hospedarse. Y por septiembre creo que Oxxx quería venir, así que se va a joder.”

Cumpliendo con mi palabra, esta vez no le doy mi cuarto. Se va a quedar a media cuadra de casa, es una especie de oficina que fue adaptada para la ocasión. Creo que la visita se prolongará por el tiempo de un mes, y por mi parte haré todo lo posible por ignorarlo, aunque no prometo poder cumplirlo.


(Por un respeto que no se si era necesario tener, los nombres de las personas no se dan a conocer).

martes, 5 de enero de 2010

Aromas 1

Dos veces en menos de diez días. Dos veces en que sin previo aviso comienzo a sentir ese perfume, que no proviene de alguien que simplemente pasó y dejó su fragancia flotando en la atmósfera, sino de alguna persona que ha decidido instalarse en mis inmediaciones, carente de la idea del daño que puede provocar. ¿Simple casualidad o una especie de prueba que es impuesta? Sea cual fuere la respuesta, no tengo demasiadas alternativas. Me quedo inmóvil, sintiendo como aquel aroma invade mis pulmones, causándome satisfacción al tiempo que me desgarra, esperando que repentinamente aparezca algún remolino de viento que decida empujar al perfume hacia otro sector, librándome así mas no sea por unos segundos de ese padecimiento. Tal cosa jamás sucede, y a medida que mi interior se va impregnando, el cerebro empieza a desprender pequeños ecos del pasado, que se copian a sí mismos hasta cubrir completamente el interior de mi cabeza. Turbado, sólo puedo esperar que la fragancia se desvanezca, para que así la mente se reacomode luego de un tiempo prudencial, que espero no sea muy extenso.

domingo, 3 de enero de 2010

El Inquisidor Loco

Se dice que el Inquisidor Loco es básicamente un juego de cartas creado en una oportunidad por sujetos que quedaron afuera de una mano de truco, por lo cual solamente se utilizan los ochos, los nueves y los comodines. Posee reglas bien definidas, pero por algún motivo no pueden ser dadas a conocer bajo ningún punto de vista, y hasta el día de hoy sólo las conocen los creadores del juego. Esto es así porque el Inquisidor Loco, pese a haber nacido como un simple pasatiempo, se fue transformando en algo parecido a una secta o sociedad secreta, y sólo puede ser jugado por miembros capacitados.

En la actualidad los dos creadores del juego son las únicas personas del mundo que tienen permiso para participar de él, y entre ellos pueden debatir métodos para perfeccionar las reglas, que sólo se mantienen en sus cabezas, ya que nunca han sido plasmadas al papel. Si una persona desea entrar al grupo de jugadores oficiales, tiene que ser aprobado por el resto de los participantes en actividad y pasar una prueba que consiste en ganarle una partida de juego a cada uno de ellos. En principio esto es más sencillo de lo que parece, ya que si algo caracteriza al Inquisidor Loco es su absoluta sinceridad, y uno puede ganar incluso no conociendo las reglas. Pese a esto, nunca nadie ha logrado franquear esta barrera. Cuando el aspirante no logra conseguirlo, sólo podrá pedir una nueva oportunidad para hacerlo luego de un tiempo prudencial que será estipulado por el resto de los jugadores. A medida que vaya aumentando la cantidad de personas pertenecientes al grupo, la tarea de los aspirantes será más difícil, ya que deberán competir contra cada uno de ellos y sin posibilidad de perder ni una sola partida.

Tal vez esta dificultad fomente la creación de grupos paralelos que intenten imitar de alguna u otra manera al Inquisidor Loco, buscando imponer una competencia, una rivalidad, pero solamente conseguirán darle más fuerza a importancia a esta misteriosa sociedad lúdica.

viernes, 1 de enero de 2010

Camarita

Para arrancar el año, decidí hacerme un autoregalo. Así que me compré una camarita digital, que me viene muy bien, entre otras cosas, para poder sacarle fotos a estos dibujitos, porque no me gusta andar pidiendo prestadas las cosas.